miércoles, 7 de mayo de 2008

Animación a la lectura

“¡Agarra los libros, que no muerden!” dice la letra de un famoso tango, pero otra cosa distinta es lograr que los hijos sigan el consejo que propone la popular melodía rioplatense.

Lo ha probado casi todo. Un día tras otro te has sentado con tu hijo para leer algo juntos o le has leído cada noche el capítulo de un libro junto a su cama antes de acostarse. Le has ofrecido algún premio o amenazado con algún castigo para que terminara ese libro “de aventuras” que arrastra desde hace tiempo.

También has intentado fomentar su interés por la lectura haciéndole buscar palabras en el diccionario, o ayudándole a sacar el carné de todas las bibliotecas del barrio.

Incluso has intentado hacerle comprender a tu pequeño que leer le ayuda a la organización de su cerebro, su progreso intelectual y el éxito académico, además de desarrollar su afectividad, autoestima, imaginación, la creatividad y la fantasía, y favorecer la comprensión y la tolerancia y estimular la curiosidad.

Pero aún así, no hay manera de que tu hijo tome un libro entre sus manos o saque algún texto del rincón de su habitación al que los ha relegado. ¿Has pensado que quizás los que ha seguido no son los mejores caminos para fomentar el hábito lector? ¿Te has preguntado alguna vez por qué a tu hijo no le gusta leer?

Para crear las condiciones favorables destinadas a que surja en tus hijos el deseo de leer y que se convierta en un hábito que nazca de ellos mismos, puedes seguir los consejos y trucos que te proponen los más prestigiosos psico-pedagogos:

Consejos y trucos

-- Predica con el ejemplo. Si el pequeño ve a sus padres con un libro, revista o un periódico en las manos, esto se convierte en una referencia para su propio comportamiento, y significa que en la familia hay momentos dedicados a la lectura en los que los pequeños pueden participar.

Si además tus hijos te oyen hablar sobre libros o comentar las impresiones que éstos les suscitan, se prolonga la actividad lectora y produce una transmisión de conocimientos y comunicación que afianza el gusto lector.

-- Llama la atención de los niños hacia la lectura. Puedes aprovechar su curiosidad infantil. Si te preguntan algo diles que la respuesta se puede encontrar en algún libro, y búscala con ellos. Si no dispones de suficientes libros o no encuentras la respuesta en casa, puedes acudir a una biblioteca cercana.

-- Busca temas afines a sus preferencias. Existe una gran oferta de textos infantiles sobre muchos temas y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. Si los títulos que eliges son acorde a las aficiones y gustos de tu hijo, tendrán muchas más posibilidades de que le interesen y su lectura le atrape.

-- Descúbreles la utilidad de leer como fuente de información. Ayuda a tus hijos a conocer los libros mostrándoles cuál es el título, quién es el autor y el ilustrador. Puedes explicarles que hay diversos tipos de libros: de lectura, de texto o consulta, y que cada uno tiene una función. Todos son útiles y divertidos si se saben utilizar.

-- Ten libros en tu casa. Cuando el niño se familiariza con la presencia del libro como un elemento de su entorno, se ayuda a que establezca un vínculo natural con la lectura. Si aún no lo tienes, busca algún espacio para colocar los libros y cuidarlos, y si es posible también para leer con regularidad. El gusto por la lectura hay que cultivarlo y en el mejor ambiente posible.

-- Visita la biblioteca y las librerías. Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan tener en casa. Además, en esos lugares suelen desarrollarse actividades de animación a la lectura, como los “cuenta-cuentos”, y encuentros con otros lectores. Además, puedes incluir en las salidas con tu hijo una visita periódica a una buena librería, para informarse de las novedades editoriales relacionadas con los temas que le han interesado.

-- Averigua qué tipo de lector es tu hijo. Hay lectores que no paran hasta que terminan el libro, y otros más sosegados. A algunos les gusta releer el mismo libro y otros buscan novedades. También los hay noctámbulos y diurnos. Respetar la manera de leer de tu hijo y sus ritmos, ayuda a consolidar el hábito.

-- Comparte la aventura de leer. Si tu hijo no tiene afianzado el hábito lector, es recomendable leer un cuento juntos. Esa co-lectura en voz alta, alternándose fragmentos del relato, es muy estimulante para el niño, le hace sentirse seguro y retado para sortear las dificultades del texto. Transforma ese rato en algo especial, y compártelo en un lugar agradable, para que la lectura se asocie a sensaciones de armonía, seguridad, placer. Nunca debe relacionarse con castigos, reprimendas ni imposiciones.

1 comentario:

MILA CASTAÑER dijo...

Leonor me parece muy bonito el texto que has puesto en tu blog y muy interesante.Ya me dirás si lo puedo colgar en mi blog para hacerlo extensivo a los padres de mis alumnos.